En 40 m2
Paneles de cristal, puertas correderas y juegos de color en la pared separan los distintos ambientes y aprovechan al máximo los metros de este mini apartamento.
17/07/2009 Realización: Raquel Marcos. Fotos: Luis Visconti. Texto: Ana Rodríguez Frías.
Esta casa, de 40 m2, era inicialmente un estudio con un solo espacio diáfano en el que salón-comedor, cocina y dormitorio compartían una misma habitación polivalente. Sin embargo, la propietaria no se sentía a gusto con esta fórmula, y decidió contar con la posibilidad de compartimentar y cerrar ciertas zonas que requieren más intimidad, como su dormitorio. A pesar del reducido espacio, con puertas correderas, paneles de cristal y juegos de color, consiguió diferenciar diversas zonas, sin necesidad de levantar tabiques ni de por lo tanto tener que reducir visualmente los espacios. La zona de estar, que antes compartía espacio con el dormitorio, ahora se ha separado de éste a través de una puerta corredera, por lo que es más estrecha y alargada. Está equipada con una butaca, una lámpara de pie, una mesita y un sofá de dos plazas. Enfrente, una gran estantería blanca saca partido de casi toda la pared de suelo a techo. Toda la decoración se eligió en tonos claros, que potencian la sensación de amplitud: blancos, malvas, grises... También se aprovechó el hueco de pared que queda entre la estantería y la cocina abierta al salón, para organizar un mini comedor de diario, con una mesa cuadrada y extensible. Para diferenciarlo del resto del estar, la pared se pintó con pintura granate de Titan, en contraste con el blanco roto de Valentine que protagoniza el resto del salón. Detrás, un panel acristalado deja ver la cocina. Una buena solución para crear amplitud visual y, a la vez, mantener la independencia de los espacios. La cocina está distribuida en forma de “L”, con armarios bajos y altos con frentes de laminado en gris claro metalizado, a juego con los electrodomésticos, todos ellos panelados en acero mate antihuellas. El salón, la cocina y el dormitorio comparten el mismo suelo, de laminado en madera natural, a juego con las puertas correderas que comunican directamente con el dormitorio principal.
HABITACIÓN DECORADA A JUEGO EN LOS MISMOS TONOS
El dormitorio se decoró también en los mismos colores utilizados en el salón: blancos, grises y malvas. Tanto la colcha-boutí y los cuadrantes, de Textura, son blancos. La mesilla de noche, también blanca, es una pieza antigua y heredada, que fue restaurada por Savia Nueva Ebanistas. El cuarto de baño cuenta con pocos metros, pero están bien rentabilizados, gracias al hábil uso de la mampara de cristal.
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