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Espacios diáfanos

Este piso madrileño ha sido reformado por completo para dejar los espacios diáfanos y renovar íntegramente paredes, suelos, carpintería, cocina, baño... El resultado es perfecto.

04/09/2008

casa diafana
ZONA DE ESTAR. Equipada con un sofá, diseño de la decoradora. Los pufs de fibra del suelo son de Canterano. Al fondo, la cocina.

Hace cuatro años que Mayte y Hugo adquirieron esta vivienda en un céntrico barrio de Madrid. El piso, de tan sólo 50 m2, les gustó muchísimo por la luz natural que tenía, sin embargo, el piso era antiguo y, además de encontrarse en muy malas condiciones, tenía demasiadas habitaciones. Por eso tomaron la determinación de rehacerlo por completo. Mayte, decoradora y propietaria de la tienda Canterano, se hizo cargo de la reforma, siguiendo las pautas de la filosofía oriental feng-shui. Lo primero que se hizo fue eliminar tabiques y puertas para dejar los espacios diáfanos. Después, instalar tarima flotante en toda la casa, quitar el gotelé de las paredes y cambiar la distribución del baño para poder instalar una gran ducha de obra. Con la nueva remodelación, la cocina se situó junto al salón, separada sólo por una puerta corredera de cristal. Los muebles en color blanco, de líneas actuales, se colocaron en “U”. Para darle luz, la propietaria ideó una ventana sin marco, que la comunica visualmente con el salón e impide que pasen olores y humos.

CUIDADA DECORACIÓN.
La distribución abierta y sin obstáculos, que se ha logrado tras la reforma, hace que la decoración cobre mayor protagonismo. Por eso, Mayte, la propietaria, decidió utilizar el color blanco, para dar mayor sensación de luminosidad, mezclado con dos sorprendentes efectos de color y texturas en el comedor y en el dormitorio. Para decorar el salón, al que los propietarios querían dar un aspecto confortable y acogedor, y a ser posible con pocos muebles que restaran espacio, se optó por poner un amplio y práctico sofá-rinconero que aprovecha toda la esquina, sin agobiar visualmente. Frente a él, una original mesa hecha a base de libros apilados y con sobre de cristal templado. Enfrente se puso el sencillo comedor, cuya pared principal se revistió con un papel rojo lavable, de Elitis, que aporta calidez al ambiente. En el dormitorio principal se cubrió toda la pared del cabecero de la cama, –un modelo bajo tipo tatami tapizado en piel de avestruz–, con un papel de bambú, que aporta un aire oriental muy apropiado, tanto para esta habitación como para el resto del estilo decorativo del piso. En cuanto al cuarto de baño, se reformó por completo, para cambiar la distribución y renovarlo en su totalidad. Para ello, se suprimió la bañera que había en la pared del fondo, y en su lugar se creó una gran ducha de obra con el suelo al mismo nivel del baño, en gresite color blanco. Como mampara separadora, se instaló un panel fijo de cristal independizando la ducha del lavabo, y una amplia puerta abatible, también de cristal transparente. Dentro de la ducha se instaló un pequeño radiador de pared, de la firma Runtal, que actúa también de toallero. El resto del baño se alicató en mármol beis, a juego con la encimera en la que se encastraron dos pequeños lavabos de acero de estilo actual. Debajo, un baúl de bambú.