Con mucho encanto

De gran luminosidad

Muebles actuales y piezas provenzales conviven en este ático, decorado por su dueña en tonos piedra, con muy buen gusto y cuidados detalles.

Realización: Inés Botas. Fotos: Diego Lafuente. Texto: Ana M. Jiménez.
casa
EN FORMA DE L. Así se organizó el salón, en el que dominan los tonos naturales. Los sofás, con cojines de Pepe Peñalver, y la mesa de centro son de Muebles La Granja. Para iluminar, se pusieron lámparas, de El Globo Muebles, a ambos lados del sofá. Una butaca, de Iciar de la Concha, separa este espacio del comedor.

Su amplia terraza (19 m2) y su gran luminosidad enamoraron a primera vista a sus propietarios, una joven pareja, que se decidió de inmediato a adquirir este ático madrileño. Como se trataba
de una casa de reciente construcción, los dueños no hicieron ninguna reforma ya que la distribución se adaptaba a sus necesidades. Por lo tanto, se centraron en decorarlo a su gusto. Un gusto que derrocha elegancia, armonía y pasión por los detalles. Este estilo de mimar cada detalle se aprecia ya desde la entrada, donde un mueble colonial, lacado en negro a mano por la propietaria, da la bienvenida. Justo enfrente están el salón y el comedor, que comparten el mismo espacio, con suelo laminado en roble y paredes pintadas en gris clarito. Lo primero que se encuentra es la zona de comer, con una mesa de madera y unas sillas tapizadas en color tabaco. A continuación está el salón, cuyos sofás, del mismo tono que las sillas, se colocaron en forma de “L” con el fin de aprovechar mejor el espacio. Para potenciar la luminosidad, la mesa de centro y el mueble-librería, hecho a medida, se eligieron en blanco. Desde aquí se accede a la terraza, el único espacio reformado, ya que se cambió el suelo original por uno de teca, para ganar calidez. Ésta se reforzó con el mobiliario, de ratán, y una espectacular pérgola con celosía.

COCINA CON OFFICE
Como la cocina era alargada y estrecha, se distribuyó en línea, a lo largo de la pared. El mobiliario, en haya con encimera gris, se organizó de este modo: a la entrada se situó el área de cocción y, después, la zona de fregado, con superficies de trabajo entre una y otra. Al fondo, aprovechando la ventana que proporciona una agradable luz natural, se situó la zona de office equipada con una mesa rectangular y cuatro sillas.

BONITAS HABITACIONES
Al final del pasillo se encuentran los dos dormitorios de la casa, decorados con un estilo similar, romántico y delicado, donde los tejidos cálidos cobran protagonismo. En la principal se emplearon suaves tonos beis y la zona del cabecero se destacó con un papel de rayas. El mobiliario y los accesorios se eligieron en blanco. También este color fue el escogido para los muebles del cuarto de invitados, aunque se combinó con tonos azules, en las lámparas, y grises, en los cojines y la pared.

BAÑO BIEN APROVECHADO
En el baño principal se ganaron metros gracias a un mueble bajolavabo, hecho a medida, sobre el que se colocó un espejo encastrado del mismo ancho, que amplía visualmente el espacio. Una mampara de cristal también aporta ligereza al igual que los tonos arena elegidos para los distintos revestimientos.

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