Lección de estilo

Un gran acierto

Una buena reforma y mucho gusto marcan la personalidad de esta casa, en la que se unificaron espacios para ampliarlos y se crearon nuevas habitaciones. ¡Perfecta!

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ZONA DE ESTAR. El salón se divide en dos zonas: una ubicada donde originariamente estaba el comedor y que da acceso al porche, ideal para el verano, y otra junto a la chimenea, pensada para el invierno. En ésta se combinan los tonos neutros, con muebles lacados en negro y vivos estampados.

Esta vivienda unifamiliar, situada en Aravaca, (Madrid), tenía más de 25 años de antigüedad cuando sus propietarios, una joven pareja recién casada, la adquirieron. Por ello, decidieron reformarla por completo con un objetivo concreto: cambiar toda la distribución, ampliando las habitaciones en las que iban a pasar más tiempo y creando nuevas zonas según sus necesidades.

Salón con dos zonas
Para empezar, dieron protagonismo al salón estableciendo dos zonas de estar diferentes: una ubicada donde originariamente estaba el comedor y que da acceso al porche, ideal para el verano, y otra junto a la chimenea, pensada especialmente para el invierno. En ésta se combinaron los tonos neutros del sofá o los estores, con muebles lacados en negro, como la mesa de centro, y vivos estampados, presentes en las cortinas o en una bonita butaca que cierra el espacio. Para unificar ambas zonas, se conservó el suelo original, un parqué de madera que se acuchilló y luego se barnizó.

Comedor separado
La zona de comer se independizó del salón y se ubicó en lo que antiguamente era un cuarto de estar, situado junto al salón. Se pusieron puertas correderas lacadas en blanco, lo que permite integrarlo o aislarlo según se desee, en la zona de estar. A la hora de decorarlo, se optó por crear un ambiente cálido con piezas en tonos tostados, beis y negros, y delimitarlo con una gran alfombra que cubre prácticamente toda la habitación. Para iluminar se instalaron varios focos halógenos encastrados en el techo.

Cocina con office
La cocina se reformó totalmente. Por un lado, se renovaron todas las instalaciones y se sustituyeron los antiguos muebles por otros más actuales en blanco, con encimera de Silestone gris
piedra. Los ar­ma­rios superiores se colocaron hasta el techo para aprovechar al máximo el espacio, y los inferiores, se remataron con un zócalo de aluminio para facilitar la limpieza. Por otro lado, se cambiaron los revestimientos y se eligieron unas baldosas en tamaño XL para el suelo y Silestone para la pared, am­bos en gris clarito. Lo único que se conservó fue la distribución original, en “U”, pero se añadió un módulo en “L” para separarla del office, un espacio que se creó nuevo.

Dormitorios reestructurados
La casa contaba con cuatro cuartos, pero el principal se unió a otro para ampliarlo. Además, se incorporó un baño y se cerró la terraza que tenía. Con estos cam­bios, la habitación quedó distribuida así: al entrar hay un pequeño pasillo que conduce, a la izquierda, a la zona de dormir, y ala derecha, a la de estar. Estos dos espacios están conectados, ya que se han eliminado todas las puertas. En medio, está el baño, con acceso directo a la zona de dormir. Y, al lado, en el espacio ganado al cerrar la terraza, un rincón de lectura. Los otros dos cuartos son para los niños. Y en todos se sustituyó la moqueta original por una tarima laminada.

Baño integrado
Originalmente, el baño del dormitorio principal daba a la habitación que ahora se ha convertido en zona de estar, y se accedía por ahí. Para ganar comodidad, se cambió la entrada a la zona de la cama y se reformó entero. Se utilizó un mármol blanco para revestir el suelo y la pared a media altura, y el resto se pintó de naranja. Además, se incor­poró la terraza y en este espacio se colocaron los sanitarios, independizados del resto. Una idea estupenda.

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